EL ARTE COMO TRANSFORMACIÓN
Mi obra surge del cruce entre el gesto y la ciudad, entre el caos que habita el espacio urbano y la intuición que guía el proceso creativo. Trabajo desde el expresionismo abstracto con un lenguaje pictórico propio que se alimenta del street art, el azar y la observación sensible de lo cotidiano.
No planifico la pintura; la descubro en el acto de soltar el control, en dejar que el material hable. Utilizo acrílicos, spray, pigmentos, asfalto y texturas que dialogan con los muros de la ciudad y sus capas de historia. Creo micromundos que emergen desde lo invisible, dando valor a lo que normalmente no se mira: la grieta, el rastro, la huella.
Cada obra es el resultado de una búsqueda vital, de un recorrido marcado por el tránsito, la cocina, el cuerpo, la experiencia y la transformación. Vengo de una familia ligada al arte y la arquitectura, y de una vida en constante movimiento. Pinto desde el presente, pero también desde la memoria: la ciudad vivida, el sur lluvioso, la calle, el ruido, el silencio.
Mi trabajo invita a detenerse, a mirar lo que está detrás de la mancha, del gesto, de lo irregular. A reconocer que lo fragmentado también puede ser belleza. A recordar que el arte puede estar en todas partes.